Un stop en la rutina no le vendría mal a nadie. Llevo dos años trabajando, y considerando el tiempo en la U, haciendo de mesero o vendedor de retail, no he disfrutado vacaciones desde el colegio. Venía planificando un viaje desde que empecé con la U. Mis amigos ya habían salido del país, conocido el sur en skate, ellos tenían más plata. Yo, por otro lado, seguía ahorrando hasta la última de las monedas para los libros de la U. Si alguien me invitaba, tenía un unos días de piscina en una parcela, pero evadirse un par de noches no hacen diferencia en un cuerpo cansado. Trabajando tenía billete de sobra. Me fui de la casa, decidí compartir departamento con mi niña, y ella también quería tomarse mucho tiempo libre y no saber nada del trabajo . La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Me puse las pilas y decidí hacer la jugada financiera de la vida con unas vacaciones pagadas en cuotas Pensamos en salir del país, que muchas veces es menos costoso que vacacionar aca Nos hubiese encantado recorrer el mundo completo, pero no siempre se puede. Yo quería ir a cualquier lado donde hubiese cerveza y mucho qué comer. La plata es una piedra de tope, así que, viajar a Nueva Zelandia y Australia estaba fuera de las posibilidades, ni tampoco el Taj mahal o la Muralla China. No importa, la cuestión era irse de Santiago, estar el mayor tiempo posible alejado de todos los adelantos modernos y de la tecnología. Pero escaparse de la ciudad no tiene porqué significar dejar de lado la comodidad. {Tuvimos suerte, un tío tenía una finca en el sur|Un tío me facilitó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.El sector estaba rodeado por ríos y muchos árboles. Además, permitía pasear por la zona, todo quedaba a pasos. Queríamos seguir al sur, la casa era ideal para ir, descansar un poco y partir de viaje. Todo quedó listo para fines de junio. El día del viaje nos turnamos, unas seis horas cada uno, hasta hacer el recorrido. Abrimos las cortinas dormitorio moderno y quedamos extasiados con el ambiente de quietud, un lindo martes de julio en la orilla del lago. Este sitio es extraordinario, fue lo primero que dijo Alejandra. Había harta plata invertida en la casa. Las persianas para las ventanas eran automáticas y motorizadas, detectaban la luz y podían programarse. Mientras Javi miraba las habitaciones de la casa, jugué un rato con el control remoto, activando el roller, y al final las programé para que recién mostraran la luz a las 12 del día. Excelente momento para despertarse los días de descanso
miércoles, 3 de abril de 2013
viernes, 22 de marzo de 2013
Cambiando de aire
Olvidar la rutina no le haría mal a nadie, menos a mí. Llevo un par de temporadas metido con todo en el laburo, y pasando de largo las vacaciones como vendedor o estafeta de oficina, parece que no he salido jamás de viaje en mi vida. Venía planificando un viaje desde cuarto año. Mis amigos ya habían salido del país, conocido el sur en skate, ellos tenían más plata. Yo, por otro lado, seguía ahorrando hasta la última de las monedas para los libros del año académico. Si me quedaba tiempo, partía a la playa, igual un fin de semana no le sirve mucho a una mente agotada. Ahora tenía plata suficiente. Recién me había mudado con mi polola, y cada vez salía más el tema de arrancar de Santiago, por lo menos quince días. Los dos anhelábamos desconectarnos, no importaba el destino. Me puse las pilas y decidí hacer la inversión de la vida con unas vacaciones pagadas al contado Costó decidirse a dónde ir, las decisiones en estos casos nunca son automáticas. Quería conocer lugares lejanos, países de lo más orientales, exóticos, raros. Alejandra quería tranquilidad, paisajes naturales, rústicos. Como el billete nunca alcanza para lo que uno quiere, aterrizar en Japón sería imposible, ni ver el Taj mahal o la Torre Eiffel. No importa, la idea era salir de la ciudad, estar el mayor tiempo posible lejos de todo lo que parezca o tenga forma de adelantos modernos y de la tecnología. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Tuvimos suerte, primo tenía una finca en el sur|Un tío me prestó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.Ya había estado ahí antes, estaba a una distancia razonable de la carretera. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. La idea de Alejandra era pasar una semana y de ahí seguir con el trayecto, la casa sería el lugar de descanso. En julio fijamos la retirada. Luego de un trayecto agotador, llegamos a la casa. Abrimos las cortinas cocina moderna y admiramos el paisaje invernal, un lindo jueves de julio en la orilla del lago. Todo el lugar es increíble, exclamó cortinas. Mi tío le había metido plata a la cabaña, era evidente. Las persianas para las ventanas eran automáticas y motorizadas, detectaban la luz y podían programarse. Mientras mi polola miraba las habitaciones de la casa, jugué un rato con el control remoto, subiendo y bajando con el roller, y cuando ya tenía dominados los controles, programé el sistema para descorrer las cortinas al bien tarde. Igual dejé el control remoto al alcance, por si dan ganas de seguir entre las sábanas
martes, 19 de marzo de 2013
Moverse de la ciudad para disfrutar del descanso
El stress me está matando, ya no hallo la hora de parar y viajar al fin del mundo, perderme, desaparecer.. Hace un par de veranos que no salgo de la vorágine metropolitana, y considerando el tiempo en la U, haciendo de mesero o vendedor de retail, no he descansado desde el colegio. Al comenzar la carrera ya tenía en la cabeza la idea de un viaje. Todos mis compañeros se habían pegado su viaje al sur haciendo dedo, o al extranjero los que tenían más plata. Yo, por otro lado, seguía ahorrando todos los pesos para las fotocopias del año. Si tenía varios días libre, me escapaba donde fuera, igual un fin de semana no cura a una mente agotada. Trabajando tenía billete de sobra. Me fui de la casa, decidí compartir un piso con mi niña, y ella también quería tomarse mucho tiempo libre y no saber nada del trabajo . Los dos deseábamos desconectarnos, no importaba el lugar. Me animé y decidí hacer la jugada financiera de la vida con unas vacaciones pagadas al contado Pensamos en ir fuera de Chile, que muchas veces es más accesible que vacacionar aca Quería conocer lugares lejanos, de lo más orientales, exóticos, raros. Yo quería ir a cualquier lado donde llenara la panza por poca plata. Como el dinero jugaba en contra, No podíamos llegar a Disneyworld, ni tampoco el Louvre o la Muralla China. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad no es difícil, no es necesario pasar días arriba de un avión para encontrar relajo. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Me acordé que primo tenía una finca en el sur|Un tío me facilitó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su cabaña en el sur.El lugar lo conocía, estaba a una distancia razonable de la ciudad. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. Queríamos seguir al sur, la casa era ideal para ir, descansar un poco y partir de viaje. Todo quedó listo para fines de junio. El día del viaje manejamos por turnos, unas seis horas cada uno, hasta llegar a la casa. Retiramos las persianas aluminio y admiramos el paisaje invernal, un lindo viernes de julio en la orilla del lago. Este sitio es extraordinario, fue lo primero que dijo mi enamorada. Mi tío le había metido plata a la casa, era evidente. Las persianas para las ventanas eran automáticas y motorizadas, detectaban la luz y podían programarse. Me puse a jugar como niño chico con el control remoto, haciendo subir y bajar el roller, y cuando ya tenía dominados los controles, programé el sistema para descorrer las cortinas al mediodía. El mejor momento para levantarse en días de asueto.
viernes, 15 de marzo de 2013
Arrancando de la ciudad con mi novia
Estoy aburrido de el ajetreo diario, quiero un descanso largo en este mismo instante. Llevo dos años metido con todo en la pega, y considerando el tiempo en la U, haciendo de mesero o vendedor de retail, podría decirse que desde la básica que no me olvido de la ciudad. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . En la U ya todos se recorrieron el sur viajando con sus viejos, o por otros países, si tenían más billete. Mientras, tenía que juntar las lucas para los gastos de comienzo de año. Si alguien se acordaba de mí, tenía un unos días de piscina en una parcela, y eso no era nada para recuperar el ánimo. Trabajando tenía billete de sobra. Hace poco que comparto un departamento con mi novia, y en la conversación se repetía la idea de tomarse unas semanas. Los dos queríamos desconectarnos, no importaba el lugar. Ella vendió su auto y con dinero de los dos partimos a descansar Elegimos viajar dentro de Chile, primero hay que conocer nuestra tierra A ninguno nos gusta ir al caribe ni a ningun tipo de lugar de paquete turístico. Yo quería ir a cualquier lado donde hubiese cerveza y mucho qué comer. Como el dinero jugaba en contra, No podíamos llegar a California, ni menos el Coliseo Romano o la Torre de Pisa. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es más fácil de lo que parece, no hay que viajar mucho para encontrar descanso. Pero lejos de la ciudad no tiene porqué significar abandonar la comodidad. {Mi abuela me mencionó que primo tenía una finca en el sur|Un tío me prestó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.El lugar lo conocía, estaba poco alejada de la ciudad. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. Queríamos seguir al sur, la casa era ideal para ir, descansar un poco y partir de viaje. En julio fijamos la retirada. Luego de un trayecto cansador, llegamos a la casa. Retiramos las cortinas blackout y admiramos el campo, el primer fin de semana de julio. Es todo tan único, dijo Alejandra al mirar por la ventana. Mi tío le había metido plata a la casa, era evidente. Las persianas para las ventanas eran automáticas y motorizadas, detectaban la luz y podían programarse. Lo primero era aprender a configurar el control remoto, haciendo subir y bajar el roller, y al final dejé activadas las persianas automaticas para que recién mostraran el sol a las 12 del día. El mejor momento para levantarse en días de asueto.
martes, 12 de marzo de 2013
El viaje como alternativa para escaparse
Estoy chato de la rutina, quiero vacaciones en este mismo instante. Llevo un par de temporadas laborando, y considerando el tiempo en la U, haciendo de mesero o vendedor de retail, podría decirse que desde la básica que no me olvido de la ciudad. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . Mis amigos se habían pegado su viaje al sur haciendo dedo, o por otros países, si tenían más recursos. En esos instantes, yo juntaba las chauchas para pagarme la universidad. Si me daban libre en la pega, me arrancaba, y eso no era nada para recuperar las energías. Tuve la suerte de salir de la U y ponerme a laborar. Hace poco compré un departamento con mi novia, y en la sobremesa se repetía la idea de tomarse unas semanas. Los dos queríamos desconectarnos, no importaba el destino. Me animé y decidí hacer la inversión de la vida con unas vacaciones pagadas al contado No sabíamos bien a dónde ir, las decisiones en estos casos nunca son automáticas. Nunca nos ha tincado mucho ir al caribe ni a ningun tipo de lugar de paquete turístico. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. Como el dinero jugaba en contra, aterrizar en Japón sería imposible, ni menos el Taj mahal o la Torre de Pisa. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es sencillo, no hay que viajar mucho para encontrar descanso. Pero alejarse de la ciudad no tiene porqué significar dejar de lado la comodidad. {Mi mamá me mencionó que mi abuelo tenía una finca en el sur|Un tío me ofreció su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.Ya había pasado tiempo ahí alguna vez, estaba poco alejada del pueblo. Asimismo, se encontraba ubicada cerca de varios lugares turísticos. La idea de Alejandra era pasar una semana y de ahí seguir con el trayecto, la casa sería el lugar de descanso. En julio fijamos la retirada. El día del viaje manejamos por turnos, unas seis horas cada uno, hasta hacer el recorrido. Movimos las cortinas cocina moderna y quedamos extasiados con el ambiente de tranquilidad, un lindo lunes de julio en la costa. El lugar era maravilloso, fue lo que dijo mi enamorada. Se notaba que querían mucho la casa y la habían modernizado. En la casa era todo automático y motorizado, las cortinas se abrían a distancia. Mientras Javi miraba las habitaciones de la casa, jugué un rato con el control remoto, haciendo subir y bajar el roller, y después de aprenderle las mañas, decidí programarlas para moverse a las 12 del día. Excelente momento para despertarse los días de descanso
lunes, 11 de marzo de 2013
Moverse de la ciudad y desconectarse
Detener el trabajo diario no le haría mal a nadie. Nunca he tenido vacacaciones como buda manda, y pasando de largo las vacaciones como vendedor o conserje de edificios, me falta un relajo extenso desde que salí de cuarto. Venía planificando un viaje desde que comencé con la U. Mis amigos ya habían salido del país, recorrido el sur en bicicleta, ellos tenían más plata. En esos instantes, yo juntaba las chauchas para pagarme la universidad. Si me daban libre en el trabajo, me arrancaba, pero evadirse un par de noches no tienen mayor efecto en un cuerpo cansado. Tuve la suerte de encontrar pega de una. Hace poco que comparto un departamento con mi novia, y cada vez salía más el tema de arrancar de Santiago, por lo menos tres semanas. Los dos anhelábamos desconectarnos, no importaba el destino. Decidimos juntar un año una parte del sueldo cada uno, en un una cuenta común, y mirar ofertas de viajes Pensamos en ir fuera de Chile, que muchas veces es más barato que vacacionar aca Quería conocer lugares lejanos, países de lo más orientales, exóticos, raros. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. Como la plata nunca es suficiente para lo que uno quiere, No podíamos llegar a Disneyworld, ni ver el Taj mahal o la Torre de Pisa. Pero no hay que apartarse tanto para escapar del ajetreo de la ciudad. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Me acordé que un tío tenía una finca en el sur|Un tío me ofreció su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su cabaña en el sur.El lugar lo conocía, estaba a una distancia razonable de la ciudad. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. Alejandra quería estar un par de días y viajar más al sur, la cabaña serviría para descansar. Todo quedó listo para fines de junio. Luego de un trayecto extenso, llegamos a la cabaña. Movimos las persianas de aluminio y admiramos el paisaje invernal, un lindo jueves de julio en la costa. Es todo tan grandioso, dijo Alejandra al mirar por la ventana. Había harta plata invertida en la casa. En la casa era todo automático y motorizado, las cortinas podían programarse. Mientras mi polola miraba las habitaciones de la casa, jugué un rato con el control remoto, activando el roller, y después de conocerle los trucos, decidí configurarlas para moverse a las 12 del día. El mejor momento para levantarse en vacaciones.
jueves, 7 de marzo de 2013
La sierra como alternativa para escaparse
Un stop en el trabajo diario no le vendría mal a nadie, menos a mí. Nunca he tenido vacacaciones como dios aconseja, y si tomamos en cuenta los el tiempo terminando la carrera, con vacaciones de mesero o vendedor de retail, parece que no he salido jamás de viaje en mi vida. Venía planificando un viaje desde cuarto año. Todos mis compañeros venían de vuelta, se habían pegado su viaje al sur haciendo dedo, o por otros países, si tenían más dinero. Yo, por otro lado, seguía ahorrando todos los pesos para los libros del año académico. Si me daban libre en el trabajo, me arrancaba, pero dos días no hacen diferencia en un cuerpo cansado. Con trabajo tenía billete de sobra. Recién me había mudado a vivir con mi polola, y cada vez salía más el tema de arrancar de Santiago, por lo menos tres semanas. La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Ella vendió su auto y con dinero de los dos partimos a descansar Pensamos en ir fuera de Chile, que muchas veces es más accesible que vacacionar aca Quería conocer lugares lejanos, de lo más orientales, exóticos, raros. Yo quería ir a cualquier lado donde llenara el estómago por poca plata. Como la plata nunca es suficiente para lo que uno quiere, No podíamos llegar a Disneyworld, ni menos el Taj mahal o la Muralla China. Pero no hay que viajar tan lejos para escapar del ritmo frenético de la ciudad. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Me acordé que mi abuelo tenía una finca en el sur|Un tío me prestó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su chalet en el sur.El sector estaba rodeado por mar y cordillera. Además, permitía recorrer toda la región, por estar al centro de todo. Queríamos seguir al sur, la casa era ideal para ir, descansar un poco y partir de viaje. En julio fijamos la fecha de partida. El día del viaje manejamos por turnos, unas seis horas cada uno, hasta hacer el recorrido. Retiramos las persianas automaticas y contemplamos el campo, el primer fin de semana de julio. Todo el sector es increíble, exclamó cortinas. Mi tío había gastado mucho dinero en la casa, se notaba. En la casa era todo automático y motorizado, las cortinas podían programarse. Mientras Javi miraba las piezas de la casa, jugué un rato con el control remoto, subiendo y bajando con el roller, y cuando ya tenía dominados los controles, programé el sistema para descorrer las cortinas al bien tarde. Igual dejé el control remoto al alcance, por si dan ganas de seguir entre las frazadas
martes, 5 de marzo de 2013
Perdidos en el campo
Ya no doy más en el trabajo, necesito unas vacaciones inmediatamente. Hace un tres años que no salgo de Santiago, y pasando de largo las vacaciones como vendedor o conserje de edificios, no he disfrutado vacaciones desde el colegio. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . Algunos más aperrados, a mi edad, habían recorrido distintos lugares de Chile. Yo, por otro lado, seguía juntando hasta la última de las monedas para los textos del año académico. Si me quedaba tiempo, me arrancaba, y eso no era nada para recuperar el ánimo. Con trabajo tenía billete de sobra. Me fui de la casa, decidí compartir departamento con mi niña, y en la conversación se repetía la idea de escaparse varios días. Los dos anhelábamos desconectarnos, no importaba el destino. Me animé y decidí hacer la jugada financiera de la vida con unas vacaciones pagadas en cuotas Preferimos viajar dentro de Chile, primero hay que conocer de donde venimos Nos hubiese encantado recorrer el mundo completo, pero no siempre se puede. Yo quería ir a cualquier lado donde hubiese cerveza y mucho qué comer. Como la plata nunca es suficiente para lo que uno quiere, aterrizar en Japón sería imposible, ni menos el El jardin Colgante de Babilonia o la Muralla China. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es más fácil de lo que parece, no es necesario pasar días arriba de un avión para encontrar relajo. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Mi papá me mencionó que mi abuelo tenía una finca en el sur|Un tío me ofreció su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.El sector estaba rodeado por bosques y montañas. Además, permitía explorar toda la región, todo quedaba cerca. Queríamos seguir al sur, la casa era ideal para ir, descansar un poco y partir de viaje. Todo quedó listo para fines de junio. El día del viaje manejamos por turnos, unas seis horas cada uno, hasta llegar a la casa. Retiramos las cortinas living comedor y quedamos extasiados con el ambiente de sosiego, un lindo viernes de julio en la costa. Todo el sector es fabuloso, exclamó cortinas. Había harta plata invertida en la casa. Adentro era todo automático y motorizado, las cortinas se abrían a control remoto. Me puse a jugar como niño chico con el control remoto, moviendo el roller, y cuando ya tenía dominados los controles, programé el sistema para descorrer las cortinas al bien tarde. Igual dejé el control remoto a mano, por si es mejor seguir durmiendo
martes, 19 de febrero de 2013
Huyendo de la ciudad con mi amor
Ya no doy más en el trabajo, necesito unas borrarme de Santiago inmediatamente. Llevo un par de temporadas metido con todo en la pega, y considerando el tiempo en la U, haciendo de mesero o vendedor de retail, me falta un relajo extenso desde que salí de cuarto. Al comenzar la carrera ya tenía en la cabeza la idea de un viaje. Mis amigos ya habían viajado al extranjero, conocido el sur en skate, ellos tenían más plata. En esos instantes, yo juntaba las chauchas para pagarme la carrera. Si tenía varios días libre, me escapaba donde fuera, y eso no era nada para recuperar las energías. Con trabajo tenía dinero de sobra. Recién me había mudado a vivir con mi novia, y ella también quería tomarse mucho tiempo libre y no saber nada del trabajo ni ciudad. La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Me puse las pilas y decidí hacer la jugada financiera de la vida con unas vacaciones pagadas en cuotas No sabíamos bien a dónde ir, las elecciones en estos casos nunca son automáticas. Quería conocer lo más lejos posible, de lo más orientales, exóticos, raros. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. Como la plata nunca alcanza para lo que uno desea, viajar a Japón o a China estaba fuera de las posibilidades, ni tampoco el los Jardines Colgantes de Babilonia o la Muralla China. No importa, la idea era salir de la ciudad, estar dos semanas alejado de todos los adelantos modernos y de la tecnología. Pero alejarse de la ciudad no tiene porqué significar renunciar a el bienestar. {Mi hermano me mencionó que mi abuelo tenía una finca en el sur|Un tío me prestó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su cabaña en el sur.El sector estaba rodeado por mar y cordillera. Asimismo, se encontraba emplazada cerca de varios volcanes y lagos. La idea de Alejandra era pasar una semana y de ahí viajar al sur, la casa sería el lugar de descanso. En julio fijamos la retirada. Después del largo viaje no nos manteníamos despiertos. Sacamos las cortinas enrrollables y quedamos extasiados con el ambiente de tranquilidad, el primer día de las vacaciones juntos. Este sitio es extraordinario, fue lo que dijo Alejandra. Se notaba que querían mucho la casa y la habían modernizado. En la casa era todo automático y motorizado, las cortinas se abrían a distancia. Lo primero que hice fue apretar los botones, haciendo subir y bajar el roller, y después de conocerle los trucos, decidí configurarlas para moverse a las 12 del día. Una buena hora para levantarse en vacaciones.
miércoles, 13 de febrero de 2013
Perdidos en en lo natural
Ya no doy más en el trabajo, necesito unas borrarme de Santiago inmediatamente. Llevo algún tiempo metido con todo en el laburo, y si tomamos en cuenta los cinco años de universidad, pasando el verano siendo explotado por el retail, podría decirse que desde la básica que no me olvido de la ciudad. Venía planificando un viaje desde cuarto año. En la U ya todos venían de vuelta, se habían pegado su viaje al sur mochileando, o por otros países, si tenían más dinero. Yo, por otro lado, seguía ahorrando hasta la última de las monedas para las fotocopias del año académico. Si tenía varios días libre, me escapaba al campo, pero evadirse un par de noches no tienen mucho efecto en un cuerpo cansado. Ahora tenía recursos para salir. Recién me había mudado con mi novia, y cada vez salía más el tema de huir de la ciudad, por lo menos quince días. La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Decidimos juntar un año una parte del sueldo cada uno, en un fondo común, y mirar ofertas de viajes Pensamos en salir del país, que muchas veces es más accesible que vacacionar aca Quería conocer lo más lejos posible, de lo más orientales, exóticos, raros. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. La plata siempre es una piedra de tope, así que, No podíamos llegar a Disneyworld, ni ver el Taj mahal o la Torre de Pisa. Pero no hay que apartarse tanto para escapar del ajetreo de la ciudad. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Tuvimos suerte, una cuñada tenía una finca en el sur|Un tío me ofreció su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.El lugar lo conocía, estaba a una distancia razonable del pueblo. Además, permitía explorar la zona, todo quedaba a pasos. Alejandra quería estar una semana y seguir al sur, la cabaña serviría para descansar. Todo quedó listo para fines de junio. Después del largo viaje no nos manteníamos despiertos. Abrimos las cortinas living comedor y quedamos extasiados con el ambiente de paz, el primer día de las vacaciones juntos. Es todo tan único, dijo Alejandra al mirar por la ventana. Había harta plata invertida en la casa. Adentro era todo automático y motorizado, las cortinas podían programarse. Lo primero que hice fue apretar los botones, subiendo y bajando con el roller, y después de conocerle los trucos, decidí configurarlas para moverse a las 12 del día. Excelente momento para despertarse los días de descanso