Poseo una minina que se cuelga de las cortinas. Le gusta tirarse desde los muebles, se encarama a la tela y entierra su uñas, desbaratando todo. Pensamos que al primer celo ya no destrozaría tanto las telas. Desde hace un par de años que esperamos que deje sus comportamientos destructivos. . Le compramos unos tableros forrados con cáñamo. Según el dependiente de la tienda, era infalible felinos, se aproximarían hasta las mascotas de los vecinos a disfrutar frotando sus garras en la cuerda pegada a la superficie. En la mansarda le dejamos el regalo, y con alegría vimos que comenzaba a jugar al instante. Luego, y con mucho dolor, nos percatamos que se preparaba para ajar con mayor efectividad las cortinas nuevas. En mi hogar hasta mi mamá estaba enojada con la mascota. Le gustan los gatos tanto como a mí, pero esto la superaba. Ya hemos cambiado sillones, cortinas, manteles, sillas, la tapicería completa unas tres veces. Y la gata vuelve en un abrir y cerrar de ojos al ataque, rasguñando un tapiz nuevo. Redacté una entrada en mi sitio web sobre el tema. Una amiga de mi madre me dijo que internara a la gata en una clínica de rehabilitación. Sólo creía que habían para perros, siendo que los felinos son muy porfiados. Recibí muchas sugerencias, así que decidí probar. Hallé muchas en Bogotá, donde estoy viviendo en este instante, luego de irme de Cali. opté por una y fuí a visitarla en persona. Me he vuelto muy preocupada por mis animales, las siento como mis hijas. Fue extrañísimo darse cuenta que si bien era una clínica moderna y muy tecnológica, me cautivó el tono familiar que reflejaba un trato a gran nivel. Me decidí a llevar a mi gata al centro, en este lugar tendría un trato único. Tal y como decía el parecer de la doctora, estaba contrariada por el poco espacio de mi departamento, y con la operación para esterilizarla, así que no podía buscar mucha distracción. Primero una enfermera revisó a la minina en la recepción del centro veterinario, y abrió un panel japonés, donde caminó por un largo pasillo, y no la volví a ver. Estuve hasta fin de mes angustiada de volver a mimarla. {En ese tiempo volvimos a comprar las roller cortinas |En la casa aprovecharon de comprar unas bellas motorized shades, y todo lo que la gata tenía destrozado. Y mi gata no volvió a ser la de antes, después de dos meses fue abducida para gusto de mi malvada madre.
lunes, 18 de marzo de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
Migata rompe todo lo que encuentra
Desde que la adopté que mi gata utiliza las cortinas como resbalín. Busca un lugar alto, salta y se posa en la zona más elevada de la tela, y se deja caer utilizando sus uñas. Mi progenitora pensó que al crecer dejaría la costumbre. En mi hogar ya van 2 años creyendo en su madurez. También tratamos de atraer su atención hacía algo hecho para ser destruido. Adquirimos unos postes forrados con cáñamo. Según el vendedor de la tienda, el producto era a prueba de felinos, se aproximarían hasta las mascotas de los vecinos a disfrutar afilando sus uñas en la cuerda pegada a la superficie. Cuando lo vio, lo primero que hizo la gata fue ponerse a jugar. Fue gracioso descubrir que su afán con el juguete se preparaba para ser más efectiva rajando el sillón más caro. Mi madre estaba contrariada. Es una benefactora de los animales al igual que yo, pero todo tiene su límite. Hemos invertido millones en todo lo de la casa. Y con mayor razón la gata parece alentarse, en menos que cante un gallo destruye un mueble recién instalado. Redacté un post en mi sitio web sobre mi pesar. Me llené de comentarios para que internara a mi mascota a un centro de rehabilitación. Jamás habia escuchado de algo parecido, más sabiendo lo difícil que es entrenar pequeños felinos. Me puse a mirar algunas páginas que encontré en google, habían más de las que pensaba. Encontré pocas en Bogotá, donde estoy viviendo en este instante, luego de cambiarme desde Cali. opté por una y fuí a conocerla en persona. Me gusta tomar todos los pormenores con mis animales, son parte de mi familia. Fue raro comprobar que a pesar de las modernas instalaciones y la decoración, me quedé fascinada del tono hogareño que mostraba un trato a gran nivel. Opté por llevar a mi gata a la clínica, en este lugar tendría un trato único. Como me había dicho la enfermera, necesitaba más espacio para evitar el stress, y como había sido esterilizada muy cachorra, así que no podía buscar mucha distracción. Primero una practicante revisó a la minina en la recepción del centro médico, y abrió un panel japonés, donde caminó por un largo pasillo, y no la volví a ver. Estuve hasta fin de mes angustiada de volver a verla. {En ese lapso volvimos a cambiar las cortinas tipos |En la casa aprovecharon de comprar unas bellas wood blinds, un par de sillones y el tapiz de las sillas. Y mi gata no volvió a ser la de antes, después de dos meses fue robada para gusto de mi malvada madre.
viernes, 1 de marzo de 2013
Mipequeña destruye todo a su paso
Desde que la adopté que mi gata utiliza las cortinas como resbalín. Busca un lugar alto, salta y se posa en la zona mas ajada de la tela, y se deja caer utilizando sus garras. Suponíamos que al primer celo ya no destrozaría tanto las telas. Desde hace un par de años que esperamos que deje sus comportamientos inmaduros. También tratamos de atraer su atención hacía algo diseñado para ser destruido. Le compramos unos tableros cubiertos con cuerda. Aproveché hablar con un tipo en la tienda, me dijo que con el producto hasta los gatos del barrio llegarían a la casa. Al dejar el artículo ya estaba la pequeña rozando sus garras sobre la cuerda. Fue gracioso descubrir que su afán con el adminículo era para ser más efectiva rajando el sillón más oneroso. Mi madre estaba de muerte. A ella le encantaban los gatos, aunque hay límite para cualquier afecto. Hemos invertido millones en muebles para la casa. Y con mayor razón la gata parece alentarse, en una semana inutiliza un mueble recién instalado. Escribí en mi myspace sobre las raras tendencias de mi gata. Me llené de post para que llevara a mi mascota a manicomio para animales. Sólo sabía que habían para canes, siendo que los felinos son muy porfiados. Me puse a mirar algunas páginas que encontré en google, habían más de las que pensaba. Cuando arribé a Bogotá advertí que habían muchas de estas clínicas, no como en Cali, donde residía antes. opté por una y fuí a conocerla en persona. Soy algo preocupada por mis mascotas, las siento como mis hijas. Fue raro darse cuenta que si bien era una clínica moderna y muy tecnológica, todo mantenía un aire único que daba cuenta de una preocupación especial. Tomé esa clínica como opción para su recuperación, ahí recibiría un tratamiento único. Tal y como decía el diagnóstico de la doctora, estaba contrariada por el poco espacio de mi departamento, además se juntaba su esterilización muy cachorra, se le acababan inmediatamente los panoramas. La especialista examinó a Burbuja en la recepción, y abrió un panel japonés, donde caminó por un largo pasillo, y no la volví a ver. Estuve hasta fin de mes angustiada de volver a verla. {En ese lapso volvimos a cambiar las enrollables cortinas |En la casa aprovecharon de comprar unas bellas enrollables cortinas, y todo lo que la gata tenía destrozado. Y mi gata no volvió a ser la de antes, después de dos meses falleció para gusto de mi malvada madre.